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EroicaLibros de Tierra Firme Buenos Aires, 1988 "Libro justo, que exige ser leído casi con tantos elementos como
aquéllos con los que fue escrito, Eroica demanda una visión estética
capaz de traspasar los íconos y armar, con el deseo, un mural, un fresco
o, mejor, un cuadro vivo: el de la epopeya de un Yo en pugna por ser
Ella." No hay, en rigor, tema, sino “una voz en acto”que se mueve en torno a
los objetos, los seres, los hechos, para rozarlos y, como quien toma
impulso, volver a lo que es la verdadera materia de los poemas: el
movimiento de la voz. Eso —una voz ávida, vagabunda, amorosa en sus
roces con la realidad que bordea— es, podría decirse, Eroica. |
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SELECCION DE POEMAS
Penachos desnudos...
Penachos desnudos prestos
al mar al toque de gracia
sobre el azogue fantasma
Ola mecida en capullos
que cercena la mirada
Una copa de azahar
Cerezos y puntas rojizas
ocultas se alzan. Moras
Moreras donde tiembla
el silbo del congo
Abrí tu corazón
Lavanda que guarda
destellos de encaje blanco
sujetos a la memoria
como pulpa azucarada
que viene o ¿no viene ya?
Sobre la rama de los ciruelos
Devora de mí mi amor
Copos suspendidos en los cuencos
del bosque las glicinas
desafían toda gravedad
El dedo toca
lirios furtivos
rositas en los bajíos
Masas de verde vivo
donde la muerte declina. Desclava
amada mía el corazón
O déjalo
hundirse en el imperio
turbulento de la sangre
Late el golpe al eco
Vídeme mi amor
Vasto y lento despierta
entre tus brazos
un huerto
Cuando digo...
Cuando digo la palabra
nuca
¿te chupo suavemente
hasta hundir
el diente aquí?
¿Estoy tocándote acaso?
Cuando digo pezón
¿la mano roza
las dilatadas rosas de los pechos tuyos?
¿te toco acaso?
¿Toca, lengua, la comisura
de mis labios y aprisiona
en la vasta cavidad el cuerpo
que desea ser tocado y ceñido
por tu lengua cuando nombra
mi boca la palabra lengua, acaso?
No me mandes al rincón
No hagás de mí el testigo
que se mira tocarte con palabras
Es la mano nombrada
no el nombre
quien desea aprisionar tus nalgas
-Hábleme
-¿Cómo será?
-¿Qué?
-Tu voz
¿fuego oculto en la madera
del fuego que se expande?
¿Así será?
El cuerpo de tu voz
en el instante en que
no me mandes al rincón
fluye miel de las granadas
No quiero
tocar un fantasma
ni quiero
la fantasía cortés
del trovador a su dama
Es a vos, mi amada
áspero cuerpo de la amiga a quien deseo
Gesto
de mutua apropiación
instante
donde no se sabe
los límites del tú, del yo
El nombre y lo nombrado
en tersa conjunción que sabe
no durará
y sabe
es más eterno
que el filo de un diamante
Alegre
relámpago de zarpa
y de mordisco
animal
el más bello de
todos
el instinto
impera aquí
Su voz no tiene traducción
Verbal moneda de intercambio
no
Solo el audaz abrazo, amiga mía,
responde aquí
Orquesta de cuerdas...
Orquesta de cuerdas
Es la brisa del norte
que copas enhiestas
sinfín sin origen
ahora atraviesan
Al alba me llama
Las rosas descienden
tras la niebla leve
Batiente que entorna
Ventana
Oh Lares
¿tuve alguna vez
alma de una casa?
¿Es Ella?
¿O el rumor
de los pies descalzos
quien mora el ensueño
té de Ceilán y manzanas
seda sus dedos
tocan mis párpados
junto a la taza?
Al alba me llama
La brisa del norte atravieso
pechos enhiestos
rozando la bata
Entrar
¿al sueño
o a viva claridad
sus labios despiertan
sobre mi cara?
En estas islas
hay una casa
Los tejados barren
celajes de humo
y flota
sin sótanos
sobre las aguas
Ven
líquida luz
estrella en torno
de la llama