Eroica

Ediciones Ultimo Reino

Libros de Tierra Firme

Buenos Aires, 1988

"Libro justo, que exige ser leído casi con tantos elementos como aquéllos con los que fue escrito, Eroica demanda una visión estética capaz de traspasar los íconos y armar, con el deseo, un mural, un fresco o, mejor, un cuadro vivo: el de la epopeya de un Yo en pugna por ser Ella." 
Mirta Rosemberg, la Epopeya de Ella

No hay, en rigor, tema, sino “una voz en acto”que se mueve en torno a los objetos, los seres, los hechos, para rozarlos y, como quien toma impulso, volver a lo que es la verdadera materia de los poemas: el movimiento de la voz. Eso —una voz ávida, vagabunda, amorosa en sus roces con la realidad que bordea— es, podría decirse, Eroica.
Daniel Freidemberg, Heroica o Erótica?

Eroica

SELECCION DE POEMAS

Penachos desnudos...

Penachos desnudos prestos
al mar al toque de gracia
sobre el azogue fantasma
Ola mecida en capullos
que cercena la mirada
Una copa de azahar
Cerezos y puntas rojizas
ocultas se alzan. Moras
Moreras donde tiembla
el silbo del congo
 
Abrí tu corazón
 
Lavanda que guarda
destellos de encaje blanco
sujetos a la memoria
como pulpa azucarada
que viene o ¿no viene ya?
Sobre la rama de los ciruelos
 
Devora de mí mi amor
 
Copos suspendidos en los cuencos
del bosque las glicinas
desafían toda gravedad
El dedo toca
lirios furtivos
rositas en los bajíos
Masas de verde vivo
donde la muerte declina. Desclava
 
amada mía el corazón
 
O déjalo
hundirse en el imperio
turbulento de la sangre
Late el golpe al eco
 
Vídeme mi amor
 
Vasto y lento despierta
entre tus brazos
un huerto


Cuando digo...


Cuando digo la palabra
nuca
¿te chupo suavemente
hasta hundir
el diente aquí?
               ¿Estoy tocándote acaso?
Cuando digo pezón
¿la mano roza
las dilatadas rosas de los pechos tuyos?
               ¿te toco acaso?
 
¿Toca, lengua, la comisura
de mis labios y aprisiona
en la vasta cavidad el cuerpo
que desea ser tocado y ceñido
por tu lengua cuando nombra
              mi boca la palabra lengua, acaso?


No me mandes al rincón
 
No hagás de mí el testigo
que se mira tocarte con palabras
Es la mano nombrada
no el nombre
quien desea aprisionar tus nalgas
 

 -Hábleme
-¿Cómo será?
-¿Qué?
-Tu voz
 ¿fuego oculto en la madera
del fuego que se expande?
¿Así será?
El cuerpo de tu voz
en el instante en que

no me mandes al rincón

fluye miel de las granadas

No quiero
tocar un fantasma
ni quiero
la fantasía cortés
del trovador a su dama

Es a vos, mi amada

áspero cuerpo de la amiga a quien deseo

Gesto

de mutua apropiación

instante


donde no se sabe
los límites del tú, del yo

 
El nombre y lo nombrado
en tersa conjunción que sabe

no durará


y sabe

es más eterno

que el filo de un diamante


Alegre
relámpago de zarpa
y de mordisco

animal

el más bello de todos

 
el instinto

impera aquí

 
Su voz no tiene traducción
 
Verbal moneda de intercambio

no

 
Solo el audaz abrazo, amiga mía,
 
responde aquí

Orquesta de cuerdas... 

Orquesta de cuerdas
 
Es la brisa del norte
que copas enhiestas
sinfín sin origen
ahora atraviesan
 
Al alba me llama
 
Las rosas descienden
tras la niebla leve


Batiente que entorna
Ventana

Oh Lares

¿tuve alguna vez
alma de una casa?
 
¿Es Ella?
¿O el rumor
de los pies descalzos
quien mora el ensueño
 
té de Ceilán y manzanas
seda sus dedos
tocan mis párpados
junto a la taza?


 
Al alba me llama
 
La brisa del norte atravieso
 
pechos enhiestos
rozando la bata

 
 

Entrar
 
¿al sueño
 
o a viva claridad
sus labios despiertan
sobre mi cara?
 

En estas islas
hay una casa


Los tejados barren
celajes de humo
 
y flota
 
sin sótanos
sobre las aguas
 
Ven


líquida luz
 
estrella en torno
 
de la llama