|
|
MATE COCIDOGrupo Editor Latinoamericano Buenos Aires, 2002 ISBN 950-694-674-4 |
![]() |
(Nota publicada el 19/10/2002 en el diario Clarín, suplemento Cultura)
Hay un poema en este libro que se llama "Pueblada", y habla de esas frases que retornan a nuestra boca, imprevistas y naturales, como si vinieran de lejos aunque siempre estuvieron allí, el habla en estado de revuelta que nunca muere por más que la tache la ciudad letrada. Si puedo decir algo de "Mate cocido" diría esto: es mi gente que vuelve a través de una sintaxis, o yo volviendo, con el presente muy presente, a casa, y allí se ata el hoy con la gente de antes. Como la cabra pal monte tira, vuelvo a llevar el tachito de mate cocido a los potreros donde trabajan mis parientes, y en el rato de descanso escucho y aprendo, o me distraigo rumiando el horizonte. Avanzado ya el libro escuché ese tema de la Mona Jiménez donde habla de su propia gente en el espacio urbano, gente que es de acero y es de ley, dice la Mona, uno de mis héroes personales, y vino a la memoria aquél otro del que tanto oí hablar en mi infancia, el fuera de ley que le robaba a la Forestal y con quien los míos también se identificaban, Segundo David Peralta, alias Mate Cosido por su cabeza remendada. Muchas cosas se unieron en reverbero, y ojalá sepan ustedes adivinármelas. Hemos asaltado lo que hemos podido, educación, libros, viajes, ahora estamos aquí, todo se astilla en pedazos y nos ponemos a cantar, con la voz que intenta recuperarse, limpiarse, bajo el amparo del pago chico. En medio de los yuyos y los bichos que en mis versos siempre hablan, fue apareciendo la gente, más que de costumbre, fue apareciendo la frase y una trae a la otra, a veces mansa, a veces furiosa, parecen alzar una pueblada en el mirar y en el corazón. Cuánto sudor y esperanza invirtieron los míos para que hoy yo aquí, tenga palabra. Me la dio la escuela pública y me la dieron ellos con sus actos y sus sentencias, me la dio el derecho sagrado del trabajo. Ahora, bajo la catástrofe y bajo amenaza de muerte, la transmisión de la historia, tanto íntima como comunitaria, parece en estado de peligro. Ojalá estos versos se reunieran con otros en la retaguardia, lugar del arte, adonde el arte va para aprender, para escuchar de los verdaderos maestros, aquellos que por necesidad saben, inventan y tienen la posibilidad de transformar el mundo con memoria del pasado que alienta una noción de futuro. Si pudiera desearía tanto entrar a ese fogón donde toman mate los grandes y se narran historias de aparecidos y desaparecidos, pequeñas dichas y tragedias de la vida y el alma humanas, entrar ahí como una niña que voy siendo todavía mientras más vieja me vuelvo, y con la lucidez de la inocencia —ese don revolucionario de la poesía— templar la vigüela en un solo acorde siquiera, para arrimar a la melodía de la gente, como lo hiciera por ejemplo un grande entre los grandes, don Atahualpa, o también mi padre... Yo que he visto ya tanto y poco vi, me emociono cada día en lo que veo, la vida que no acepta ser vencida, la capacidad de lucha y de dulzura tanta. He tratado de honrar lo que aprendí, y de ser sincera. Se los garanto.
Diana Bellessi
La canción resuena siempre
El destino común
es aquello que vuelve,
a veces es la fe
quien va adelante o es
filo de la razón
que hiere pero otorga
un soberbio estado
de claridad que aquieta,
controla horror y sueño,
mas su destino es caer
tocada por su propio
filo y el desorden
que nunca es presa, es
trampa el orden, su ingenua
intención de encerrar
en un vaso el oceáno
Si se dieran lugar
cediendo como la voz
a la lengua y ésta
al misterio aunque alce
ladrillitos, casa o
nido de intimidad
donde se entienden, uno
a otro así debidos
lo pequeño y lo infinito
La balanza siempre está
a la vista, allí,
en la risa de un niño
o en el llanto o trino
de lo que muere y nace
y sobre todo ¡buen
día! aquí, en la mano
tendida. Intentamos
con la ley poner coto,
afán desmesurado
de ser donde perdemos
nuestro ser por jerarquía
Está bien, si inmantada
por la fe nos uniera
la vara de esta ley
que separa y ordena,
sostenidos por otro
nos ponemos de pie,
no es la propia boca
aquello que queremos,
sino la intuición
de que lo propio vuelve
sólo desde lo ajeno
La mañana de invierno
acuna, la palabra
saciada en el silencio
habla, pero no si antes
no pasa por el trueque:
¡lindo el día!, ¿un mate?,
hasta la vuelta, siempre
Milonguita
Acodadas en la barra
de un bar por la estación
terminal de colectivos
charlamos mi hermana y
yo de bueyes perdidos...
digo algo de unos versos
que se andan escribiendo
y su cara se ilumina,
me recuerda momentos
muy antiguos, encanto
de niña ante el relato:
así que también de eso
puede hablar la poesía,
dice cuando le cuento
que tengo mis visitas
Sí, digo, gente de antes
nítidos y vestidos
de domingo, como eran
o con lo mejor puesto
en trotecito lento
vienen a recordarme
que yo también, sabés,
me vuelvo gente de antes
Ensombrece su cara
y siento que pasa el ángel
de la muerte, es decir
el tiempo, vuelto puro
resplandor y recuerdo
al principiar y después
noche, sólo silencio
Mi padre me enseñó
hace ya algunos años
a caminar tranquilos
por el pequeño y amable
cementerio del pueblo,
parándonos en frente
de las tumbas con cierta
rememoración, era
la gente de su vida
y para mí un eco
Pero me voy volviendo
yo también, cosa tierna,
la fila de los que entran
al umbral de recuerdos
tan soleados y dulces,
no da miedo quisiera
decirle a mi joven
hermana, así nomás
te llega con anuncios
extraños al principio
y luego, hay una fé
que celebra el polvo
en reverbero, esto
fuimos para seguir
siendo en la única
memoria que cuenta...,
allí donde nos dimos
como ahora, vos y yo
Fantasy
Ah estrellitas taiwanesas de mi lápiz
glint stars, brillan van como el gorjeo
de colibríes primeros en el tibio
día estival. Harta a veces de mis plumas
y mis pétalos pero nunca, aun de lejos
de esa mirada dulce y atenta
con que la perra ¿ves? sigue mis gestos
Así sigo la llegada de los mirlos
negros o aquellos aros entreabiertos
en los cielos hacia el sur cuando corre
el chevalier por la autopista y gana norte.
Ata un hilo a la llanura y no se fuga
en las islas enhebradas de sonidos
hermosos y nasales, paraguayos
bogando sobre el río. Es santo lo visto
y lo no veído, no tengo queja
aunque a veces tenga penas, de otros
y las mías. Tan justa me parece
la oportunidad de vivir Dios nuestro
viviéndote en nuestras vidas,
otra cosa no quiero sino ésta
y que la casa del horror retroceda,
no la muerte cuyo manto nos abriga
mas la mísera en mi alma agazapada
mezquindad que nada sabe de la dicha
Manojito de trigo por la paz
y el milagro, por el trabajo sanos
y salvos, cómo te extraño mi amigo
que andás por el Rosario, aquí sin vos
en el día de tu cumpleaños, cálido
día de agosto siembro y recorto
cuando pasan en lo alto aros entreabiertos
de golondrinas, una v romántica,
los chimpancés reconocen la figura:
son pájaros y nosotros leviatán
herido por no recordar que alguna
vez separado fue nada, glint stars,
estrellas a lo lejos uno de otro
Río abajo
Íbamos por el canal
Rampani con agua alta
y un sol que rojeaba copas
de los fresnitos después
de tres días sin parar
la lluvia. Contentos íbamos
mirando alrededor. Cuántas
casas se están haciendo
dije, y él me contestó:
Si duran... Tras el silencio
completó la frase ...¿sabe
de qué están hechas? No...
Containers de esos autos
importados. Si nos vende
hasta la sobra quien tiene
tanto, para ellos lujo
pa’nosotros rancho... y ví
la liviana maderita
arqueándose bajo un sol
que rojeaba fresnos jóvenes
tras varios días de lluvia
Mucho pique este verano
vió?, mandubíes y bogas
a granel... Hasta dorados
dije y él, mirando fijo
agregó: ayer, la hélice
del motor cortó un precioso
doradito en dos, pena
me dio... y así charlamos
cuando el sol se va cayendo
por el Gambado Roque y yo
Bolivia
Tan sutil
airecito de sikus
el sabor
de esta chicha dorada
viene y va
en totuma tan fina
pesa menos
que si fuera cristal
Dan un giro
avanzando livianas
y otro giro
ahora al revés. Polleras
que en círculos
como anillos de astros
hacen cielo
y al son graves trompetas
Vienen diablos,
los morenos y un ángel
vencedor
Belleza de dos mundos
con aritos
y larga cabellera,
los charangos
los piecitos desnudos
de las niñas
bailando el asfalto
Tan sutil
porque saben qué hacen
Virgencita
de la Copacabana
Bajo Flores:
presente! Laferrere:
sí, presente!
Villa Celina: cómo
no: presente!...
Y así cincuenta cuadros
de bailantes
pasan por la enramada
La Patria es
Grande, y muy sabrosa
en la calle
esta chicha dorada
Ya lo sabe:
por Pompeya en octubre
miles de almas,
no lo dicen los diarios
sotto voce
chicharrón y picante
gente amable
los Bolitas le muestran
otra estética
Tan lejos y tan cerca
casa nuestra
si yo no lo supiera
ellos saben
dónde está la grandeza