Buena travesía,
buena ventura pequeña Uli

Editorial Nusud

Buenos Aires, 1991
ISBN
Buena travesía, buena ventura, pequeña Uli

"En Buena travesía, buena ventura pequeña Uli, fechado en 1974 pero publicado en 1991, no hay una voz dominante, sino un coro virtual, cifrado en nombres y hechos y dramas y amores de mujeres que, sucesiva o simultáneamente, irisan la escritua continua, donde los signos de puntución desaparecen. En esos blancos, en esas pausas va eslabonándose, como una azarosa memoria, el habla femenina. Un nombre, como una invocación, la apela: Uli. Imanta las miríadas de imágenes que pueblan el poema y que van cubriendo, con regueros de palabras, la distancia entre los textos y el paisaje exterior del mundo."

Jorge Monteleone, La utopía del habla, IV, Estudio preliminar, Colibrí, lanzarelámpagos!, 1996

Selección de poemas


◊ Cuando su amiga negra salida de una estampa de Louisiana en los 30 sobre el malecón de San Francisco canta sus blues, cuando la figura de aquél ojos afiebrados que el viento evade/bajo su saco de pieles se pierde en el horizonte de la Market street, cuando Chick Corea detiene el piano en dos notas y dentro de ellas extiende, desolado a Nueva York, cuando algún memorial hace temblar los estéreos con tus gritos mi Janis, cuando se acuestan sobre la calle entre papeles y latas de cerveza y toda la ciudad los patea, cuando duerme, cuando nos despertamos con tantas grietas en los labios que en ellas podrían dibujarse las más fastuosas miniaturas de nuestro tiempo, cuando lo besa en el fondo del autobús que atraviesa el puente de la Bahía de Oakland y apoya su mano sobre el vacío de tu pierna amputada en el Vietnam, cuando cortan hojas tiernas mojadas por la lluvia y las apoyan sobre sus ojos, a la hora que el que pudo tomó su droga y el que no camina o dormita en las adyacencias de los campus en la Mission en los alrededores del Greyhound o toca una armónica diminuta para tristeza de las rosas del Rose Garden, a la hora que se piensa ay Chile compañera compañero en cienmil de la lucha trabajando a la hora que bajo humo de cigarros y papeles y cansancio se organiza/la campaña por Boby Seale for mayor of Oakland, y el boicot de la Unión sigue y la nostalgia de los 60 sigue y la vida sigue jugando a las escondidas detrás del panel de las torturas del tríptico que Hierónimus Bosch dibujara, y mientras hay zozobra y terror y desocupados y la picana sigue la parrilla dicen los milicos la negra saltarina dale sobre dientes y pezones de alguna maestra correntina o testículos de un muchacho militante o decenas o decenas esta noche, que la bestia supura sangre y la gangrena avanza a sabiendas que hay razones de vida peleando por lo bajo aún aquí todavía, a esta hora cuando una sirena de bomberos casi te revienta las orejas a esta hora Uli, podés irte al carajo porque escucharte me da una grande, total vergüenza.

◊ Aparece roja la luna por el Narrow Los niños cubiertos de máscaras y tinturas están corriendo por las colinas de Staten Island y el Verrazano Bridge brilla serpiente vamos volando Este es el ruido de los árboles que nítidos mueren Desde nuevos follajes desnudas vamos atrás de la luna estás/de Aldebarán atrás/de los ojos un fuego muchedumbres sobre el espinazo y niñas desde la Pampa al Artico por las piernas de los trópicos vistas desde las pupilas de los faisanes los sapos verdes los patos nos acompañan salvajes con su sabiduría del aire y las estaciones vamos la mariposa amarilla y la cara de Marlenne Dietrich cantando su canción más triste en un cabaret de Berlín cuando Gertrude Stein moría chillando para hacer la noche vos / un agosto del 74 con viejos veteranos y clochardes festejando la Liberación junto al Sena borrachos bailamos con acordeones y gemidos de ya no más nunca más la guerra ahora 30.000 asesinados en un año Le Monde dice de Chile y 120 en un mes y ahora vos y vos y vos esta noche en Argentina los niños gimen a la luna si te toco las trenzas nuestro vestido de amor se mancha chiquilina de Manhattan con cachetes de papagayo vamos volando en la estación de South Ferry a medianoche 5 mujeres de grandes pelos negros voces pañuelos haciendo crochet juntas y separadas juntas y separadas hunde sus manos entre las piernas lee una carta de enorme caligrafía con margaritas en los pantalones y zoquetes y rouge brillando en sus bocas fuertes erres de ojos de tierra lejos de inmigrantes abuelas hermanas que nos vamos dentro de sus voces dentro del buche de las gaviotas aparecidas tan terribles y hermosas sobre mi cabeza neblina que te abarca que te desnudo y te beso lentamente la lengua hecha para el enorme espacio de tu cuerpo los rulitos en tu nuca el hombro delicadísimo los brazos y senos como naranjas senos hemisféricos senos en calotte de sphere senos cónicos senos allarges senos pequeños los tuyos con pezones para chupar hasta el fin de los días bajo la arena bajo el bajo vientre mis dedos y los dientes corriendo a tu costado mi vida perdurable tu culo mi religión mi cara entrando del clítoris al ano a la humedad al regocijo lúbrico a la vulva mar a los peces y los gritos vamos volando tótem del lagarto con cornos de buey y la mujer del niño la grácil mujer con sus dos pájaros en la cabeza: te danzamos Nimba te cantamos te dormimos dulcemente con las piernas enlazadas con los pechos que se aprietan haciendo frutas redondas con los labios en las orejas vamos volando dentro de la noche los animales celestiales rondan el olor de su vagina y la mía entreabiertas como los labios de las mujeres Sara Djindgé abiertas como la cabeza de Chris Chubbuck que se pegó un tiro mientras leía las noticias en el canal 40 de la televisión Sarasota Florida para incluir su terror al terror de las dormidas cabezas que la miraban abiertas/olas rompiéndose contra las costas sucias de Long Island las islas de basura navegando lentas devoran pez y coral devora curva ala al vuelo tu cuerpo abrazando otro cuerpo su pico se desata detrás de mis ojos

◊ El punto rojo salta desde la segunda cuerda de su guitarra a la pupila de Juana de Arco  Hacer la sombra así, que en Mi menor podría construirse el dolor del mundo. Dale traficá fantasía sobre la rue Saint Séverin que llueve y las palomas se alzan cagando gotas de humo en las mansardes Dale frunciendo el ceño frente la página-exterior Le Monde que los asesinados políticos convierten en un gran dedo índice señalando. Está la ricachona de nariz quebrada, está Marilyn con tumores de heroína remándole los pechos hermosísimos, y las sirenas sucias de sal y las que acaban de amarse sobre los yuyos del jardín Montsouris, los encajes y muecas espantosas vienen y aquellas del caballo en las llanuras muertas del vino y la sed galopando victorias arriba del Mar Negro pero vos zafrera de Tucumán corta carne en los frigoríficos Swift señorita maestra de las escuelas rurales vos/en la siembra de papas al sur de Santa Fe tu grito redondo dónde (Solo en una celda con los ojos vendados escuché los gritos de una mujer que estaba siendo torturada) La plusvalía de cacerolas tiznadas y culos de niños manos de obra futura barata y la escoba ardiendo y el puchero nuestro de cada día adónde. Un río se abre aquí. Sus orillas juegan la dialéctica de amas y de esclavas. Luci está pateando en Nueva York su máquina soldadora Carmen/carga piedras de estaño a cincuenta kilos en las minas de Huanuni o siglo veinte Lupe/noventa veces su tacho de agua al hombro hasta el aljibe comunal en las fábricas de costura una mujer viste al mundo y en los braseros lo alimenta y entre las piernas tensas frente una comadrona perpetúa el mundo. Las eunucas de palacio y las señoras del Poder tendrán su chance para seguir a las que se Alzan Un tiempo corto Los grandes ojos de una obrera asesinada en manifestación de huelga miran: La Revuelta queda afuera




◊ La gran nave del comedor en cuatro patas/mesa y sillas de caoba Viento de la meseta castellana y Evita al centro máscara ceremonial que evoca la hermosura: Rebelión y Desgracia La pulpa adentro las fresas vivas los gestos contraídos en risas y gritos las caras/de las mujeres manifiestas en todas las vírgenes de América y España los murales/goyescos arañan cuanta pared y roca fusil fusil ay Chile aparta de mí este espanto España hermana torturada en comisarías de Córdoba o Rosario Tucumán Corrientes Buenos Aires salta tu alarido corroe las palabras como soda cáustica como asesinos rastreros mientras llena una postal, con dibujos Nadia, y recuerdos la postal, gente bailando la sardana, círculos de un pueblo hacia adelante la postal, para tía Porota su cara de madonna provinciana me mira fabricar juguetes de madera cascos y espadas refulgentes la superheroínaniña corsaria de las pampas patinando en la Sociedad Italiana le brilla la blusita roja de satén mientras escribía un poema de amor a Evita entre las antorchas muerta embalsamada y venerada por hombres y mujeres de miles cabalgando rápidas a la izquierda de Kali: manifestación dialéctica del amor/Destructora Cósmica/ Revolución

◊ Volá pajaritos contra el disco rojo del sol volviéndose viejo e inocente cada día Ahora Uli se acordó de antiguo aquel sitio se llamaba FuenteAzulFontainebleau perros de caza en la lejanía y la paloma negra al centro del jardín Bajó su párpado y sigue la travestista recorrida desde el bosque al pabellón del lago montando lagartijas de ojos/amarillos sonríe a los amantes tenues cortesanos que se hacen el amor sobre la hierba prohibida pisar si se arruina qué dirán después nuestros turistas Una la deja pasar sin ocuparse de su dañina sombra Son las huellas las que Una sigue No se pueden contar de tantas Siervas Siervas y Siervos cocineras nodrizas palafreneros todo lo que se ve y todo lo que desapareció en los vientres y los días fue hecho por quienes nunca se bañaron bajo el sol de estos jardines Artesanos que construyeron la escalinata del castillo con sus serpientes enlazadas a quién se ha ido el pan y la belleza del mundo, de las manos que la forjaron a quién?: A las zarigüeyas-ratones a los ávidos de gobernar que no habitaban las ciudades de papel glacé con sus cúpulas torres y anaqueles para dejarlas ir, en llamas festones de ceniza sobre la nieve los veranos del año 1952 Que los pueblos se construían con materia de sueños y risas sí con huesos de apaleados y tuberculosos los cimientos con matanzas colectivas en muelles minas y plantaciones con una fábrica de cartílagos y pupilas los pueblos y el rey en las afueras el patrón, estanciero presidente sociedad anónima entre vastos parques cuyos árboles llevan dibujado dentro una guillotina filosa de madera Las huellas están tatuando el cuerpo de Una con infinitas historias de desgracia Oh Tonantzin Pachamama Madre de caderas dulcísimas arrastrándote en la basílica de Guadalupe las rodillas sangrantes hacia el ojo loco de la virgen A la del Pilar miles de peregrinos la besaban hasta que algunos empezaron a pegarle mordiscones Los curas la taparon con un manto y siguen enfermos peregrinos muertos de hambre atragantados con el terciopelo estrellas y lentejuelas peludas que diariamente los sacristanes renuevan Oh Campesina oh Madre mía Costurera apaleada por los cinco costados Obrera Enorme de las ciudades vos: por sus caminos de la gracia enséñenme a ser la boca por la que ustedes hablan por la que ustedes lloran por la que ustedes dan vida por la que ustedes golpean por la que ustedes gritan por la que ustedes son creadora voz de la victoria Entonces Una aprende; que no muy lejos están los lobos en el bosque, mientras la manada gira sobre el parque zoológico sus cascos de tun llamando el nuevo espíritu que parirá una hembra bajo los árboles los clanes enemigos se reconcilian cuando el pequeño antílope tensa sus patas aceptando que el misterio doloroso de la vida un chillido exacto apenas de ambas gargantas heroína compañera vietnamita no hay tregua para vos y tu recién nacido en las prisiones políticas del sur los guardias quebrando huesos a culata y garrote de las mujeres que te rodean culo de carne blindado por el amor a defenderte Oh Tiamat Tiamat las pequeñas huellas de los niños impresas en los frescos de Altamira entre ciervos y bisontes a cada molécula perteneció el universo lo sabe Una toda vez que mira la cara enorme cara que canta de la mujer lavaplatos en el restorán de la rue d’ Assas Y Una abre su oreja al cambio de paisajes: Donde Nadia fue recibida con cabezas de pescado y leche de coco y relatos que las mujeres le dieron de una santa india mískita pariendo doce niñas apóstoles en el cruce de los ríos que caen al golfo las Perlas junto Kascabilla, donde pasan las tortugas verdes migraciones desde Yucatán a desovar en los tortugueros de Barra del Colorado miles de tiernas tortuguitas mientras los niños mueren también por miles, de anemia parásitos disentería bajo los techos de palmeras o en los basurales de la ciudad de Managua saqueando los restos de comida el arroz y los frijoles que frente sus costillas al aire a Nadia le sabían mierda las golondrinas dormidas en los cables eléctricos de Managua Astilla del mismo palo mamita doña Elda mamá viejita ¿qué falsedad estoy cantando si no entendés vos que diste principio de toda realidad y fantasía bajo los cogollos de paraíso? Y aysabé en lengua mískita gritó Rosina y amustayá los ojos de Antonia su manta guajira negra cortando amaneceres en Uribia y los adioses fueron, decirle, vagabunda extranjera Clavada en la pared con chinches que perforan sus pupilas Nadia recuerda entre las flores/mugrosas del empapelado la foto de Carson Mc Cullers los calcetines el escorzo de la guitarra y lo que oye Una va dibujándolo garabato clandestino sobre su nuca tan unida ya al destino de las mujeres y los hombres de la Tierra que en ninguna parte estará, Una, extranjera

 
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