Sur Sur: Materia poetica de Diana
Bellesi. Por Eliana Ortega.
El
escribir sobre una obra tan rica y tan
extensa como lo es la producción
literaria de Diana Bellessi constituye una
osadía, una aventura más, otra
travesía a la que nos invita esta poeta
viajera quien nos ordena: "Caminar la
tierra: entrar allí. Tierra como suelo,
historia y fragmentación. Tierra que
devuelve memoria o que la inventa. Gente,
palabras. Un origen capaz de asentar una
noción de futuro dentro del propio
imaginario". Rara vez se detiene esta poeta
viajera y siempre lo hace para contemplar el
paisaje. Exploradora incansable del paisaje
y del habla, con la mirada y el oído atenta
a la Tierra Americana receptáculo de su
pensar, de su enamorar la mirada, la suya y
la de su lector/a testigo, como
diría Rukeyser, lectores atraídos y así
partícipes de sus revelaciones, intuiciones,
certezas, sabiduría.
Desde que leí los primeros poemas de Sur
pensé que el libro debería haberse llamado
SUR-SUR, haciendo referencia a que en las
culturas indígenas, la repetición, la
reiteración denota intensidad; por ejemplo,
la duplicación de la voz simple es un
procedimiento normal de la lengua mapuche,
con la cual es posible indicar cantidad,
multiplicación o intensidad; y esa es la
diferencia de Sur, ya que en este
libro se cumple lo que hace un tiempo nos
recordaba Muriel Rukeyser: “for the tribe to
survive , even for the world to survie
requires intensity- intensity within form”;
la misma intesidad que pedía Mistral cuando
afirmaba que ella detestaba a los "tibios"
de esta tierra.
El
gesto de Bellessi al nombrar su libro Sur,
puede leerse de diversas maneras y es por
eso que suscita curiosidad. Hay muchos Sur,
pero el poemario de Bellessi revela su
intención de diferenciarse del resto, de
intensificar el Sur, ampliarlo y referirlo a
sus orígenes más remotos, claro que no por
remotos,desaparecidos; todo lo contrario, en
el sur bellessiano se rescatan signos
originarios vivos hoy. De esta manera
el Sur de Bellessi se aleja de otros sures
aledaños de la literatura del Cono Sur. En
la dedicatoria del libro está
enunciada su diferencia y su centro. Está
dedicado a tres figura de nuestro sur
antiguo. Lola Kiepja última selknam de
Tierra del Fuego, a Agustina Kilchamal mujer
tehuelche, quien afirmaba que "hay que dejar
recuerdos y después morir"; y por último
está dedicado a Ailton Krenax, indígena
brasileño, aquél que solamente conservaba la
mirada de un niño de su aldea. Sin embargo,
la dedicatoria agrega: "a las voces
anónimas que en los dichos y en los cantos
de los Pueblos Americanos, aun forzados en
la escritura, violentados en la traducción,
han sido el manantial del que abrevan
los poemas de este libro. Doy gracias
a sus almas que se dejan oír, que sueñan y
siembran en la oreja de la hija perdida.”.
Con esta dedicatoria definitivamente nos
alejamos de los otros sur, sobretodo
de aquellos más referidos a una cultura,
si bien mestiza, blanqueada en el mestizaje,
por no dejar, no poder o no querer escuchar
las voces anónimas.
De
ahí que el nombre que le he dado a mi
lectura de Sur me ponga en un
lugar de intensificación del continente
americano que Bellessi ensancha, alarga y
amplifica. Encuentro un correlato a
Sur en su prosa , en algunos de los
ensayos de su libro Lo propio y lo ajeno.
En él, la escritora, en su artículo “Los del
infinito me han hablado”, afirma:
“La
tierra informa a la mente y se prende, a
veces como un susurro inexplicable a la
oreja.
Paralela a la pregunta por el género – ser
mujer, y la revisión feminista otorgó un
instrumento- no cesó de resonar en mí otra
pregunta: la del mestizaje o hibridación del
espíritu, habiendo nacido aquí, en relación
con este mundo material que es América.
Un susurro casi mudo palpita con tanto vigor
prendido a mi oreja: antiguas y sofisticadas
representaciones culturales que se
construyeron para relacionarse con este
mundo y que quiera o no también me
constituyen”. (Bellessi, Lo propio y lo
ajeno, p. 96)
Sur es ese susurro de la tierra y el de
los ancestros indígenas, susurro reiterado
en el libro. Pero no parece suficiente
ni mi explicación, ni la intensionada
dedicatoria. Como el nombre Sur
resuena en sus lectores con otras
connotaciones, la autora da otra explicación
cuando le preguntan por qué ese nombre
tan cargado de referencias literarias.
Belllessi responde sencillamente: “Porque
soy del sur. Siento que parte de
Estados Unidos también es el sur, hopis y
navajos también constituyen mi imaginario
linaje y representan la resistencia cultural
a lo que aparece como central. En esa
resistencia se unen otros grupos excluidos.
El norte tiene su propio sur. Y además
por la Cruz del Sur porque ella es la
estrella del pesebre, vuelve a señalar el
renacimiento de la luz pequeña sobre el
mundo, los ideales que no mueren después de
tanto terror y tanta muerte”.(Bellessi,
Colibrí , ¡lanza relámpagos!, P. 186)
En
esta respuesta encontramos dos palabras
claves para ir entendiendo la poética de
Bellessi, y no sólo en este libro, porque,
su obra es como un fluir constante de esta
amorosa voz que canta la tierra americana, y
como bien apunta Jorge Monteleone toda su
obra es "un sistema poético. .El lector que
recorra el conjunto de sus libros habrá de
percibir entre ellos una trama reflexiva que
los relaciona y organiza, por la cual la
totalidad responde a un orden creciente y
complejo, que además permanece abierto a
diversos cambios. Así, cada nuevo
libro de Diana Bellessi, perfecciona y a la
vez modifica ese sistema, indagando aspectos
que el libro anterior no había agotado pero,
sin embargo previó con holgura". Es tal vez
por esto de configurar un sistema abierto
que las dos palabras: resistencia y
esperanza se re-encuentran en cada uno de
sus textos poéticos de una forma u otra..
Resistencia a la mirada antropocéntrica
y eurocéntrica, resistencia al dolor de los
que han permanecido fuera de la ley, los
excluidos del diálogo humano en
América, resistencia a la visión
binaria del mundo y de las construcciones
culturales occidentalizadas que excluyen al
otro, resistencia a que lo natural participe
en lo cultural y viceversa. Esa es la
resistencia sureña bellessiana. Por
otra parte la segunda palabra: esperanza,
viene de la mano de la Cruz del Sur en la
respuesta que recién citaba de la autora;
es, la luz pequeña del mundo, la esperanza,
los ideales que no mueren, que afloran
nuevamente en Sur. En el fondo
también es una resistencia a un desorden
cultural que nos ha quitado el deseo de
soñar, más bien el derecho a soñar un mundo
mejor. Veamos uno de los poemas de
Sur y cómo se expresa esa esperanza en
esos versos:
Adentro o afuera
La mirada empobrece
O regenera. Arte
Menor, lo que se lleva el viento en su rumor
Lo que va transformando
Su ser y deja, huellas
Para así repetirse
en variación. Semilla
al fin, nada afuera del marco que el paisaje
ofrece yo quisiera
para mí, para ti
mi voz de arte menor.
....Esteras
donde otros soñarán
el incesante sueño
de ser para dejar
de ser tan dulcemente
que acune el dormir
de aquellos que vendrán
Lo que
vendrá. ¿A qué?
A mejorar el mundo
en arte menor, parte
Intentando borrar
Aquel dolor que sufre
Y otorga. Historia
Donde reposa nuestro error...
Este poema presenta varios de los tópicos
recurrentes de la poesía de Bellessi: la
historia que es el error, el arte menor que
no es sólo la estrofa de arte menor de la
copla popular; por ejemplo, ¿arte menor no
será un juego de la autora para decir
aquello que sumergido en un estrato popular
de nuestra cultura americana, aquello que
Bellessi llama “el margen que comparece”,
querámoslo o no, sí comparece? ¿Acaso ese
arte menor no será "la mirada que empobrece
o regenera", el enamoramiento de esa mirada
para con aquel mundo que parece pequeño,
pero que es el paisaje material y humano
grandioso en su humanidad, y que sólo ven
los que pueden verlo y celebrarlo, acunarlo
y dejarlo ir? ¿Arte menor, palabra poética
que dice el paisaje, en voz susurrante, no
grandilocuente, que dice" lo que se lleva el
viento" , aquello que se lleva las semillas
de una utopía, el sueño, voz que teje el
poema? Herencia de Ailton Krenax del
Brasil, vocero de las naciones indias.
Krenax dice: “que el blanco construye
enormes monumentos y busca monumentos en las
culturas indígenas pero que en realidad su
pueblo sólo teje esteras que se lleva el
viento, y lo que conserva no son las piedras
sino la mirada de un niño de su aldea”.
(Bellessi, Lo propio..., p.117)
Decía en otra ocasión que el viaje/pregunta,
viaje poético, en Bellessi. Es una
constante, y en este libro es otra vez una
travesía la que encuentro. Travesía por la
tierra americana, travesía del lenguaje,
travesía del centro, travesía del sueño,
travesía de los referentes de la poesía,
travesía del habla o como bien dice
Monteleone “utopía del habla”; porque
la travesía puede ser camino que une
dos más importantes, puede ser
traslado, traducción, trasvasije, sitio por
donde se atraviesa, se viaja. Travesía que
va en busca de una voz que no obstruya el
camino a aquéllas voces sumergidas por
tanto tiempo en América. La poeta
Bellessi se adelanta a lo que hoy en día
estamos oyendo con mayor fuerza, con mayor
fulgor, o al menos oímos los que queremos
oír, las voces de los pueblos indígenas que
quieren su tierra que demandan sus derechos.
¿Vaticinio, tal vez? Pero no, ¡ojo! No
es la voz del vate sabelotodo que asume la
voz por ellos. Esta es una voz que no
intrusea sino que encantada,
maravillada, respetuosa y humilde (humus=
tierra) escucha atentamente, que no pretende
trascender sino más bien permanecer dentro
del todo. No se yergue a hablar por los
otros, sino los hace oír, deja que la voz de
la tierra, de los pueblos se oigan.
Está atenta al murmullo que los cantos, las
voces, los ritos, las leyenda, los mitos le
dejan oír; de esta manera en Sur se
escucha la voz de ese murmullo, de ese
susurrar que a través de la voz poética
queremos aprehender y no poseer, sino
aprender, escuchar con ella. Si la voz
no pretende trascender sino estar con el
murmullo ,así también su mirada es
inmanente; explica su pensar Bellessi:
“Naturaleza minúscula el paisaje, ingresa al
poema si quien lo menciona acepta su propia
vulnerabilidad. Baja el escudo de
poder acumulado contra el miedo y la
muerte....La vulnerabilidad, un lugar en la
secuencia aritmética de los otros y no el
Uno Unico, parece ser la puerta que
posibilita el ejercicio del amor y la
entrada del paisaje al poema...La mirada
inmanente en cambio, aquella que coloca al
yo del que escribe abierto en su
vulnerabilidad, participante en la
naturaleza, afectándola y afectado por ella
– y éste es quizás el misterio del diálogo-,
entra al espacio del detalle, de las
pequeñas cosas”.(Bellessi, Lo
propio...,p.93)
Cómo lo dicen los versos:
Repentino arcoiris en la bruma
Y lazo de sol entre las lengas
Corteza helada que se repliega
Al centro de sí, y el follaje al fuego
Detalle en el detalle que elige
Un detalle, precioso para dar
cuenta, signo para dar
gracias, belleza.
Sur es el libro del detalle que requiere
una mirada, diría inocente y cómplice con lo
pequeño que nos rodea y que se convierte en
"signo para dar/ gracias, belleza".
Libro que se estructura para decir lo
indecible, aquello que aunque sumergido
igual se hace escuchar. Por ejemplo,
luego de la dedicatoria del libro, leemos el
epígrafe que nos da aún más claves para
descifrar este Sur otro, que aparece en la
obra de Bellessi; en tres lenguas
indígenas aparece el canto del colibrí:
“Esmeralda Esmeraldita /¡lanza relámpagos
Colibrí!" Colibrí, pequeño, que cierra
un libro anterior de Bellessi., antecedente
de éste, otra épica del sur con la intención
de mostrarnos el mestizaje sureño:
Danzante de doble máscara. Vemos cómo se
emparentan estos dos libros; comenta la
poeta: “Danzante viene de sentirme tironeada
desde chiquita por dos máscaras. Una
de la familia pobre inmigrante que a su vez
carga con la estela de la cultura europea y
la lucha de mis padres para que yo tenga
acceso a ella, a través de una educación. La
otra es muda, tachada aunque propia. De ahí
viene el nombre de Danzante de doble
máscara. El libro se abre con una
especie de hierofanía y luego ambas máscaras
comparecen en escena. Una se
constituye a la manera del mito y la
otra cuenta la historia inmigrante. Ahí
empieza a cocinarse el libro, queda comible
pero crudo. Sigo intentando
cocinarlo”. (Bellessi, Colibrí...p.176).
Bueno, me parece que en Sur el
tironeo ha cesado y que la mixtura
está a punto; después de 13 años la
voz poética en Sur no suena
tironeada, suena integrada, no está
escindida; es parte de un todo, asumido el
mestizaje que la configura. Quiero decir que
en este libro Bellessi prosigue la travesía
en busca de la" Tierra Sin Mal", y que
pareciera que por un momento, la
encontrara en varios instante, mejor dicho
en varias “estancias”. Me refiero a lo que
Giorgio Agamben entiende por estancia: “Los
poetas del siglo xiii llamaban “estancia”,
es decir “morada capaz de receptáculo” al
núcleo esencial de su poesía, porque este
custodiaba, junto a todos los elementos
formales de la canción, aquel joi d’amor en
que ellos confiaban como único objeto de la
poesía...la estancia a través de la
cual el espíritu humano responde a la
imposible tarea de apropiarse de lo que
debe, en cada caso permanecer
inapropiable... ...Así la exploración
topológica está constantemente orientada a
la luz de la utopía...sólo si somos capaces
de entrar en relación con la irrealidad y
con lo inapropiable en cuanto tal es posible
apropiarse de la realidad y de lo positivo”.
(Agamben, pp. 11-12). Por ahí deambula la
voz poética de Sur en busca de la
"Tierra sin Mal" (Ivimaray'i). El
poema “Estas islas por ejemplo...”
constituye un buen ejemplo de la "estancia"
que esboza Bellessi en este libro suyo:
Estas islas por ejemplo
Siguen atadas al mundo
Que creció en ella dejándose
Ir tras el Ivimaray’i,
La renovación constante
De lo precario: un mundo
Hecho de barro, de esteras
y de cantos. Tránsito a la
tierra sin mal en la tierra
Paisaje sin fijación
Capaz de sostener sólo
Ligereza, fragilidad
que se renueva...
“...mundo
hecho de barro, de esteras y de cantos”, en
un “paisaje sin fijación”; diría Gadamer:
"la materia que compone este paisaje provoca
la relación básica entre sujeto y objeto, y
la Madre sustancia de todos los sueños
distantes del materialismo científico que
excluye de la alegría de la participación.
Paisaje configurado en su totalidad por los
hombres y animado por la luminosa
espiritualidad de la transformación ejercida
por el hombre”. (Gadamer,p.59).
Dentro de este paisaje sin fijación la
conciencia de la precariedad y del paso del
tiempo es lo que hace que el libro abra con
un poema que es una invocación, una oración
que religa el presente con los ancestros más
sureños y antiguos. Así comienza Sur:
Oh Kiepja no me dejes
Sentar en hain equivocado
¿Albedrío de la muerte?
No. Si sabemos recordar
Y honrar algo. Si buscamos
La infinitud donde podamos
Hallarla: en el cuidado
Cuidado de lo otro y poder
No de poseer, de dejarse
ir
Estamos en los confines de América del Sur.
Se preguntarán cómo se entremezclan
todas estas voces indígenas, tan distantes
geográfica y culturalmente; Bellessi
aclara: “De los Inuit a los Selknam, del
gran tronco de habla quechua a los pueblos
Tupi-Guaraní, los descendientes de la
cultura Maya, los Mapuche en nuestro sur, no
se puede englobar en una misma bolsa a todos
los pueblos y culturas americanas...si se
abandona una actitud eurocéntrica, con las
producciones indígenas de nuestro
continente". (Bellessi, Lo propio...,
p. 121). sin embargo, el salto de una
cultura indígena a otra que se da en el
libro, me parece que es un gesto muy
bellessiano; es claro, ella quiere
hacer oír la diversidad del mundo americano
y la belleza contemplada de esa América
diversa, "de los excluídos de su historia,
reunidos aquí en un estado de gracia y
bondad por la memoria cultural que los
unifica en un común orígen sagrado”, para
decirlo con Jorge Monteleone.
No
es casual que abra el libro con una
invocación a Kiepja, última Selknam de
Tierra del Fuego. ¿Qué más al Sur podemos
ir? A lo mejor sí, si ese Sur físico se
vuelve paisaje interior ,fusión del adentro
y el afuera “un éxtasis en que el psiquismo
se amplifica a la dimensión de las cosas y
en donde la extensión del mundo penetra
hasta lo más íntimo de nosotros mismos. La
extensión espacial va entonces a la par de
una intensificación de la vida interior.”
Estamos en Sur-Sur.
Pero, ¿ por qué Lola Kiepja?, ¿por ser mujer
que resistió hasta el final? Modelo de
resistencia y cuidado. Bellessi está
consciente que esta palabra, resistencia,
puede ubicarla en un lugar incómodo en
nuestro presente cultural que pareciera
haber descartado esa palabra de nuestra
costumbre, nuestra lengua: “Se me ha dicho
que la palabra resistencia avala y otorga la
existencia de algo llamémosle
cultura-central-. ¿La palabra margen
sería aquello que lo bordea? ¿Habría
un adentro y un afuera, o solo un borde y un
centro autoinstituido y complejas relaciones
de articulación entre ambos, abiertas a
simulaciones infinitas que al adquirir
nombre desarman el concepto binario de
centro versus margen? sin embargo,
sí se resiste a la clasificación
universalista del centro. Los viejos
nombres tiemblan en el silencio y acosan el
cuerpo del poeta, connotan sentidos que
desregulan la sintaxis canonizada, producen
sentido vía la construcción rítmica, que
libera a menudo complejas e inesperadas
asociaciones que desplazan iconografías,
dejando en su lugar silencios activos o
nuevas toponimias del discurso”.(Bellessi,
Lo propio... p.114)
por
eso Kiepja, porque resistió a que se
olvidara su historia, su saber. Ya decía
Mistral: "es muy malo sumir en el olvido la
memoria de un pueblo, se parece a un
suicidio... En su raíz está la negación del
otro en lo que éste tiene de más esencial:
el universo de su mundo espiritual”. Kiepja
conserva la memoria en su canto. A la vez,
es mujer transgresora, por ser mujer que
susurra la “indescriptible emoción del
paisaje”, por mantener la memoria viva, por
ser mujer chamán que cura, Lola Kiepja
canta: “Estoy aquí cantando, el viento me
lleva,/ estoy siguiendo las pisadas de
aquellos que se fueron./ Se me ha permitido
venir a la montaña del poder./ He llegado a
la gran cordillera del cielo./ Camino hacia
la casa del cielo./ El poder de aquellos que
se fueron vuelve a mí./ Yo entro en la casa
de la gran cordillera del cielo./ Los del
infinito me han hablado.”
Por
eso el libro abre con la invocación a esta
mujer para que la hablante no se equivoque
de lugar para decir su canto. El hain.
En el texto de Anne Chapman Los selknam:
la vida de los onas, Chapman
aclara el sentido de la palabra hain, que la
mayoría de los autores lee como choza.
Chapman rectifica:” mis informantes pocas
veces se referían a esta ceremonia como la
del klóketen (iniciado) y todos insistieron
que su nombre correcto era hain, como el de
la choza ceremonial”. Así Bellessi nos
introduce a Sur con una referencia
directa al canto, y al canto sagrado;
la voz del poema pide no equivocarse. "¡Oh
Kiepja no me dejes sentar en hain
equivocado!" ¿Referencia a la lucha y
secretos entre mujeres y hombres?
Pedido de ayuda, para ubicarse en el lugar
de “honrar algo” de “buscar la infinitud
donde podamos hallarla” en el cuidado de lo
otro”. es decir, la hablante del poema que
inicia Sur ruega no apoderarse de
esas voces sino escuchar, aprender y “dejar
ir”, que fue lo que los maestros ancestrales
enseñaban “que todo está allí para dejarlo
ir”. en otro texto, Bellessi dirá: “La
tierra informa la mente y la mente tiene
figuras o lenguas equivocadas. Equivocadas
por decir otras: las del apropiador. Así, lo
propio es visto como lo diferente.
Apropiarse del apropiador." Si la voz
poética se tomara ese lugar, el
desubicado, entonces sí estaría en hain
equivocado. Agrega Bellessi en su ensayo
“Los del infinito me han hablado”,
refiriéndose al mundo “natural” también
híbrido: “sin embargo, encuentro en aquellas
antiguas representaciones un diálogo de
entrega mutua entre naturaleza y cultura que
la mirada apropiadora y reductora de Europa
nunca entendió, quizás porque sabía que el
costo era la radical transformación de la
mirada, y el apropiador le teme a esto como
la peste”. (Bellessi, Lo propio...
p.97) Este es el "recado" más significativo
de este libro: la presencia de esa mirada
encantada, enamorada, inocente si se quiere,
dicha por una hablante, que pretende sólo
mirar como parte del todo, desde “un
imaginario sin hipoteca”. “Lo que susurran
estas voces es un rumor de sanación y de
cura, que no es el rumor del indulto sino la
memoria de una identidad.”(P.97)
Escucha atenta, mirada atenta, tiempo del
corazón, son los componentes del segundo
poema de Sur. Poema que comienza con
una pregunta: “¿Has medido el tiempo de tu
corazón?” Este poema es una
composición a dos voces: pregunta/ respuesta
y como la voz que pregunta tiene algo de
perentorio, de ella emana seguridad, aunque,
ante la sacralidad de la tierra y su
misterio haya preguntas que no tienen
respuesta: "¿Qué pavor me tocó
en ese instante no/ lo sé. ¿O fuera lo
buscado, aquello que me hizo ir?” al
Sur obviamente. Volvamos a la primera
pregunta, aquélla que tiene respuesta en los
versos que le siguen::
¿has medido el tiempo de tu corazón?
Esa rosa inmensurable que se pierde
Cada día por ausencia de mirada
por dejarla, denegada y ganar el
Tiempo: escoria que lo pierde.
Misterio
Renovado llena la fuente al instante
que rebosa de la rosa nuevamente
La conciencia. ¿Has medido el tiempo de
tu corazón?
La
rosa que será una presencia constante en el
libro entero me parece que corresponde al
símbolo de finalidad, de logro absoluto. Es
que esta finalidad sería el tiempo recorrido
en la vida de la hablante que pregunta, o
más bien que apela a la respuesta de la
sabiduría “tonta” de Kiepja: “caminar la
tierra y tocarla/ Mahatma Kiepja gran alma,
he aquí tu herencia”. Versos finales
del poema que cierran la respuesta a la
pregunta inicial. Comienza con este poema
toda una reflexión sobre el tiempo que
traspasa el libro y que Bellessi así lo
explicita: “SUR tiende un
supuesto linaje con maestros americanos”,
los mismos a quien se dedica el libro, como
por ejemplo las palabras de Agustina
Quinchamal que dice: “hay que dejar
recuerdos y después morir”; apoyada en ese
pensar Bellessi afirma: “ hay en ella una
profunda voluntad de dejar marca y
memoria... Por eso este libro se fue
transformando cada vez más en una meditación
sobre el tiempo...”(Bellessi, Colibrí...p.184)
Uno
de los poemas de SUR que mejor
expresa la reflexión sobre el Tiempo es
“en la quieta luz de julio...”
Comienza así:
en la quieta luz de julio,
Más que luz, estado tras las cosas
que reposan desnudas de ornamento
en la quieta luz despierto
Una mañana de niebla, bajo
El rumor que nace, brisa levísima
Del norte lejano. Hace dos semanas de
la poda, rosa
Blanca colocada en una jarra
De cristal. La casa sola
con su rosa blanca. Dos semanas
Después regreso y grácil, en la inmóvil
luz la
encuentro. Misteriosa
frescura de la quietud, qué diálogo
has tenido con el tiempo?...
Rosa y luz. Este poema va cerrando el libro
y las dos palabras que lo habitan a lo largo
de la travesía del tiempo, que en este poema
habitan "la casa sola", son dos
símbolos esenciales para entender no sólo el
poema sino el libro entero; nos
develan su misterio, porque éste es un poema
inquietante en su misteriosa
tranquilidad y equilibrio. La rosa
única, y más aún , blanca, es símbolo de
logro absoluto y perfección. Me parece
que esa significación es perfectamente
congruente con lo que el poema nos dice.
Luz, por su parte también se refiere al
símbolo de pureza espiritual, y su
color blanco, como el de la rosa, "alude
precisamente a esa síntesis de totalidad".
Y todo Sur está permeado de luz, así
pareciera que la exploración topológica de
la hablante que nos va guiando por la
"estancia" sureña nos lleva constantemente
a" la luz de la utopía", porque "sólo si
somos capaces de entrar en relación con la
irrealidad y con lo inapropiable en cuanto
tal, es posible apropiarse de la realidad y
de lo positivo" (Agamben, p. 15). De
ahí el misterio de la "frescura de la
quietud". por lo mismo, la voz hablante del
poema permanece entre el sueño y la vigilia.
En el sueño el tiempo se detiene y se entra
en un lugar de ambigüedad. En cambio
nos informa María Zambrano que en la vigilia
tenemos tiempo que nos permite tener
libertad y pensamiento, porque "la vigilia
es un fluir". Esa es la pregunta del
poema ¿Qué sucede en ese espacio? al
devolvernos al tiempo, luego del despertar
de la voz hablante, de quien hace la
pregunta, el poema adquiere un ritmo más
rápido y certero: "turbulencia que llega";
los verbos como rehacer, abrevar, concebir,
ponen en movimiento un pensar sobre la
lengua y el espacio en que ésta se da.
"Espacio es la comarca, vigilia y sueño",
espacio de la creación. Luego el
tiempo, ¿la historia? ¿ O nuestra finitud
ineludible será el "metafísico dolor"?.
Pero hay hacia el final del poema una fusión
entre hablante y rosa, fusión que se da en
el poema en forma de la pregunta que
acicatea la conciencia de la hablante :Somos
extrañas a esta tierra?/ oh, no,/atadas para
siempre en la conciencia/ de esta lengua y
su comarca". La fusión , la
pertenencia a este Sur se dan en la lengua y
en la" estancia" que habitan ambas.
Eso es Sur, lengua y comarca., "tierra que
devuelve memoria o que la inventa".
BIBLIOGRAFÍA
Agamben, Giorgio. Estancias: La
palabra y el fantasma en la cultura
occidental. Valencia: Pre-Textos, 1995.
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ajeno. Buenos Aires: Feminaria
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Colibrí, ¡lanza relámpagos!. Buenos
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Bachelard, Gaston. On Poetic
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1975.
Gadamer, Hans Georg. Poema y
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1991.
Lapoujade, María Noel. Espacios
Imaginarios. México: UNAM, 1999.
Monteleone, Jorge. "Formas de la
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Poetry. New York: Paris Press, 1996.
Enero 2001.