recorte de periódico

    Por Ernesto Wilde

Octavio Paz acunó una frase acertada para definir la actitud hacia la poesía: Escribir como se vive. Con eso quería poner el acento en una vieja cuestión: el problema que significan el tiempo y la memoria (otra forma de tiempo) para el hombre y la manera que tiene de convivir con ellos. La poesía es una máquina, una especie de máquina contra el tiempo, de sublimación, de transfiguración del tiempo, apuntó Paz, para sostener que la poesía no acaba naturalmente con el tiempo, pero lo transfigura, lo cambia. Danzante de Doble Máscara, de Diana Bellessi, es un ejemplo de ese afán por transfigurar el tiempo individual y colectivo, a fin de descubrir el esquivo rostro que define la identidad de los argentinos (no como meros habitantes de un país, sino como ciudadanos “herederos del delicado puente entre el pasado y el futuro” que saben que no hay un nuevo mundo para encontrar y que no tienen otra alternativa que fundarlo, Bellessi rescata con acierto en este trabajo el valor social del mito y de la utopía como motores que servirían tanto para encontrar una identidad como para moldearla. Así, funde elementos el d e 1a mitología toba (Waganaezdi) con profecías tupiguaraníes (Mbopi, Baio) Y compone también (cuarta parte en el orden del libro) el texto para una ópera tomando como apoyatura el Derrotero y Viaje a España y las Indias, de Ulrico de Schmidl; cuya acción transcurre en una ciudad alemana y en la América del Sur, desde la Cuenca del Plata hasta Asunción durante el siglo XVI.

En esa búsqueda de las raíces, la autora profundiza en el tema de la conquista de esta parte del mundo. Advierte, en las Notas finales, que “la tragedia cayó sobre el pensamiento, la economía, la historia y la vida cotidiana de la Aldea Indígena” y que desató la opresión y la miseria sobres esas comunidades armónicas. Destaca, también, que la conquista significo en buena parte la pérdida de la memoria además de “un mestizaje colonizado con los ojos puestos como modelo en todo lo superior y culto, en la vieja Europa”. “Mentira, fragmentación, silencio y pobreza, son buena parte de nuestra herencia”, dice. Pero no se detiene en este diagnóstico. Refiere una profecía guaraní anterior a la llegada de los españoles, la cual asegura que hay en alguna parte una Tierra sin Mal, una aldea igualitaria basada en la solidaridad, y que pueblos enteros salen en peregrinación hacia ella. Pero no la encuentran, así como los inmigrantes pobres que fueron acarreados desde Europa tampoco la encontraron. “Nosotros; hijos de ambos corazones —acota la autora— de las dos profecías, los dos desengaños, herederos de la Aldea, sabemos que no hay un nuevo mundo para encontrar. Nosotros tenemos que fundarlo…” En la última parte del libro, titulada Detrás de los fragmentos, Bellessi plantea una visión de esa síntesis con esta pieza: Hubo pacíficas revueltas/ contra los dueños de la tierra./ Muchas deudas. / Un fonógrafo donde/ cantaba Gardel./ Casamientos / bautismos/ entierros/ al final de las cosechas./ Yo me crié/ en la pampa húmeda./ Verde farallón de sueños/ y de chacras./ Peones y campesinos/ fueron mi ascendencia./ Palabras italianas, guaraníes/ quechuas/ se mezclaron desde niña/ en mi alfabeto./ No tengo saga que contar/ ni epopeya/ sostenida con la espada/en el anca briosa de una yegua./ Pero sí/ un puñado/ de historias que rescatar/ donde se cuentan/ para memoria de la Aldea/ apariciones / desapariciones/ en la noche cruenta/ y un enorme azadón/ que puebla todas las cosechas.

En este libro se respira poesía. Una poesía concentrada, ceñida a sus designios. La autora efectúa una exploración sutil y honda a la vez del torrente sanguíneo de estos pueblos que habitan el sur del continente y que, de alguna manera, en sus rasgos más esenciales, son los mismos que los de otros pueblos del mundo. De modo que 1as historias adquieren altura universal merced al tratamiento que les da la autora, que tuvo el tino de no caer en regionalismos innecesarios ni en un enfoque provinciano de la cuestión. Diana Bellessi, santafesina, publicó además otros tres poemarios y una interesante antología de poetas norteamericanas contemporáneas con el título de Contéstame, baila mi danza.