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11 de noviembre de 2006 - Revista de Cultura Ñ - Clarín Lo simple y lo excelsoPor Leonor Silvestri Bellessi, quien parece poder escribirlo todo y siempre sorprende a su público cuando pensaba poder catalogarla unívocamente, adscribe aquí a temas, en apariencia simples, con palabras graves y de alto lirismo, cual si fuera una poeta alejandrina del siglo III a. C. Entre sus tópicos se encuentra, especialmente, la conmoción que produce el ámbito natural, donde todo ocurre y al mismo tiempo nada. Raras loas a la naturaleza, pero no a su salvajismo, sino a ese aspecto que ampara a los seres humanos, cobijándolos en su esplendor, es decir un locus amoenus. En este espacio epifánico, se producen las sentencias filosófico-políticas propias del sentir de la autora, como por ejemplo: "con las leyes del jugador que sabe un peón/ es una reina…". Pero la poeta, iluminada, no enmudece ante la exaltación de ese ámbito. Por el contrario, en esa comunión, esta clásica poética de forma límpida da lugar a todo el espectro del léxico –del más elevado al más popular- lo cual da idea de su manera de concebir la poesía: "se han ido todos, pero el rucucú/ invisible ahora me acompaña a mí/ en una melancolía santa, sí/ del mediodía que parece rezar/ por nosotros o con nosotros quizás/ ante la belleza del mundo". Porque lo popular no es entendido aquí como lo opuesto a lo excelso, sino que se aúnan la belleza clásica y su tradición poética con la simple riqueza de lo extraordinario que tiene lo más cotidiano, para poder cantar la vida y la muerte, el "vacío invisible que sabe ser y no ser siempre". Variaciones de la luz emociona
con descripciones preciosistas, un estilo
cultivado de pulida forma para, cual orfebre,
poder dar con esa palabra clave que abra, a
través de la voz y el silencio, una experiencia
mántico-espiritual en relación a la poesía y su
palabra. |