11 de noviembre de 2006 - Revista de Cultura Ñ - Clarín

Lo simple y lo excelso

Por Leonor Silvestri
 
La poeta Diana Bellessi vuelve a sorprender con palabras de alto lirismo.
  
Con el nombre de Poesía en obra, la editorial especializada en poesía contemporánea argentina bajo la luna lanza una colección en la que "los poetas no han dado su última palabra"; es decir, breves poemarios como anticipo de un texto mayor que está por venir. Y en esa original apuesta, Diana Bellessi, una de las voces más especiales de nuestra poesía actual, lanza un exquisito libelo.

Bellessi, quien parece poder escribirlo todo y siempre sorprende a su público cuando pensaba poder catalogarla unívocamente, adscribe aquí a temas, en apariencia simples, con palabras graves y de alto lirismo, cual si fuera una poeta alejandrina del siglo III a. C. Entre sus tópicos se encuentra, especialmente, la conmoción que produce el ámbito natural, donde todo ocurre y al mismo tiempo nada. Raras loas a la naturaleza, pero no a su salvajismo, sino a ese aspecto que ampara a los seres humanos, cobijándolos en su esplendor, es decir un locus amoenus. En este espacio epifánico, se producen las sentencias filosófico-políticas propias del sentir de la autora, como por ejemplo: "con las leyes del jugador que sabe un peón/ es una reina…".

Pero la poeta, iluminada, no enmudece ante la exaltación de ese ámbito. Por el contrario, en esa comunión, esta clásica poética de forma límpida da lugar a todo el espectro del léxico –del más elevado al más popular- lo cual da idea de su manera de concebir la poesía: "se han ido todos, pero el rucucú/ invisible ahora me acompaña a mí/ en una melancolía santa, sí/ del mediodía que parece rezar/ por nosotros o con nosotros quizás/ ante la belleza del mundo". Porque lo popular no es entendido aquí como lo opuesto a lo excelso, sino que se aúnan la belleza clásica y su tradición poética con la simple riqueza de lo extraordinario que tiene lo más cotidiano, para poder cantar la vida y la muerte, el "vacío invisible que sabe ser y no ser siempre".

Variaciones de la luz emociona con descripciones preciosistas, un estilo cultivado de pulida forma para, cual orfebre, poder dar con esa palabra clave que abra, a través de la voz y el silencio, una experiencia mántico-espiritual en relación a la poesía y su palabra.